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Mostrando las entradas etiquetadas como Alegría

Felices.

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Resulta reconfortante que Mateo haya abierto la enseñanza del maestro Jesús con palabras de ánimo para sus alumnos. Cercano a ellos, Jesús les dice: ¡Dichosos vosotros! ¡Ánimo! ¡Desbordad de alegría! Adoptando actitudes y adquiriendo comportamientos comprometidos y poco cotizados socialmente, el alumno de Jesús corre el riesgo de vivir situaciones tan difíciles y duras, que le lleven a experimentar desilusión y soledad, y a sacar la conclusión de que los compromisos adquiridos son demasiado arduos para él. Es precisamente entonces cuando cobran sentido las palabras de cercanía y de ánimo de Jesús, asegurando al alumno la cercanía y el calor de Dios. ¡Y la palabra de Jesús no es de las que el viento se lleva! Esta es la recompensa del alumno. Nada de esto tiene que ver con resignación o alienación, como injusta y torticeramente se sigue todavía escuchando. Sólo desde el odio, la mezquindad o la falta de instrucción se pueden tergiversar las palabras de Jesús.

Pedacitos de eternidad.

Era Pascua y yo pensaba que, si el amor nunca muere, entonces cada gesto de amor nuestro es un pedacito de eternidad que fecunda este presente y anticipa una primavera sin inviernos. Montaje elaborado a partir de la canción «Sólo el amor», compuesta por Silvio Rodríguez e interpretada por León Gieco. Algunas de las imágenes han sido tomadas del corto de animación «El alfarero» ,

Alegria.

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Jn 16, 16-20 Vuestra tristeza se convertirá en alegría Aparece la oposición entre tristeza - alegría. La presencia de Jesús siempre es motivo de alegría. Su ausencia es causa de tristeza y confusión. El contraste se establece entre los discípulos y el mundo (el ambiente adverso a Jesús y sus seguidores). Mientras los discípulos estén tristes por la muerte de Jesús, el mundo estará alegre. Pero cuando ellos tengan la experiencia de la resurrección del Señor, su corazón se llenará de gozo, alegría y paz. Entonces el mundo estará triste, porque no ha reconocido en Jesús al Salvador. La garantía de la alegría es la presencia del Espíritu Santo. El produce en el creyente el gozo, la paz y la alegría. El llanto y la lamentación serán la consecuencia del seguimiento. No se puede seguir a Jesús sin asumir la cruz. Pero la cruz sólo puede ser llevadera con presencia constante del Espíritu Santo. Sólo quien sabe interpretar la aflicción y la persecución en clave de esperanza podrá vencer los o...

Lunes octava de Pascua.

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Alegraos. 13 de abril. Mc 28, 8-15. Es el primer fruto de la Pascua: alegrarse del anuncio que acabamos de escuchar. Has resucitado. Alegrarse y no tener miedo. Alegrarse porque tu luz vence la oscuridad de nuestra vida. Alegrarse porque has triunfado sobre el mal de este mundo. Alegrarse porque te haces presente en la comunidad, en medio de la Iglesia Alegrarse porque te haces vivo entre nosotros y nos vivificas. Alegrémonos y gocemos, que es Pascua de resurrección. ¡Cristo ha resucitado!

No temáis pastores.

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¿Dios te pide algo que nada tiene que ver contigo? Alégrate, no temas, espera la buena noticia.