En busca de un Decálogo “Vieron que era imposible y se pusieron a realizarlo” 1. La oración es un encuentro de persona a persona. Enseñar a orar no es enseñar oraciones. La oración no es un encuentro con fórmulas, por muy bonitas que éstas sean; tampoco es un encuentro con una ideología por muy apasionante que ésta sea. Si no hay personas no hay oración. Solo entre personas puede surgir la amistad y la oración como encuentro de amigos. Película: “Hijos de un mismo Dios”. Unos padres judíos, por salvar a su hijo, en tiempos del nazismo le hacen aprender las oraciones cristianas. 2. La oración no tiene nada que ver con infantilizar al niño. “La primera huella será siempre fundamental en el niño. Hay que proporcionarle, ya desde la infancia, una formación de calidad en un lenguaje adecuado; pero de contenido preciso y sencillo” (Pablo VI). Cuatro tiempos de la educación de la oración: tiempo de narrar, tiempo de comprender, tiempo de dejarse atraer, tiempo de comunicar. 3. Las vivencias ...