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...Y acampó entre nosotros.
EL ROSTRO HUMANO DE DIOS José Antonio Pagola Juan 1, 1 - 18 4 de enero de 2009 2 Domingo después de Navidad El cuarto evangelio comienza con un prólogo muy especial. Es una especie de himno que, desde los primeros siglos, ayudó decisivamente a los cristianos a ahondar en el misterio encerrado en Jesús. Si lo escuchamos con fe sencilla, también hoy nos puede ayudar a creer en Jesús de manera más profunda. Sólo nos detenemos en algunas afirmaciones centrales. «La Palabra de Dios se ha hecho carne». Dios no es mudo. No ha permanecido callado, encerrado para siempre en su Misterio. Dios se nos ha querido comunicar. Ha querido hablarnos, decirnos su amor, explicarnos su proyecto. Jesús es sencillamente el Proyecto de Dios hecho carne. Dios no se nos ha comunicado por medio de conceptos y doctrinas sublimes que sólo pueden entender los doctos. Su Palabra se ha encarnado en la vida entrañable de Jesús, para que lo puedan entender hasta los más sencillos, los que saben conmoverse ante la bond...
En el principio
La Natividad del Señor Tu Palabra es creadora: me hace nacer de Dios, me hace hijo/a de Dios. Tu Palabra es vida: me hace creativo/a, contigo, de una nueva humanidad. Tu Palabra es luz: aleja de mí toda tiniebla, hace brotar en mi corazón un surtidor de claridad. Tu Palabra se hace carne y me enseña a mirar a todo ser humano con una semilla de amor en los adentros.

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