Un poco de música relajante e inspiradora.
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«José, hijo de David, no temas acoger a María».
(Mt 1, 16. 18-21. 24a) Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor. San José encarna una forma de estar presente efectiva y silenciosamente. El carpintero de Nazaret, a través de su presencia diaria, discreta y oculta, da nacimiento a lo fundamental sin tener que apoyarse en nada extraordinario. Es testimonio continuo de resiliencia, de acogida a lo imprevisto e incalculable. Aprende, desde el principio, que lo que se va a escribir no es exactamente la historia que él hubiera imaginado, pero reconoce, al mismo tiempo, que ha sido llamado a desempeñar un papel crucial en ella. Sin saber el guion, porque no ha participado en su escritura, acepta ser parte esencial de la narración. Encaja los condicionantes sucesivos que se conjugaron en el origen accidentado y la infancia de Jesús. Responde a la realidad, no discute con los hechos que se le presentan ya consumados, acaba afrontando cuanto viene en un mundo como el nuestro, que se dice a sí m...
17 de marzo de 2024. 5º Domingo Cuaresma. «Señor, queremos ver a Jesús»
El que tiene apego a su vida la perderá; y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la Vida eterna. Para el Evangelio la vida humana se asemeja a un original «laberinto»: desaconseja que entendamos nuestra vida como si poseyera un centro, enclavado dentro de nosotros mismos, que fuera el terreno a cultivar para salvarnos. El Evangelio no es exactamente un camino unidireccional y solitario hacia el interior de uno. Dentro de nosotros no se halla la compensación a todos nuestros esfuerzos. Más bien, es lo opuesto. El Evangelio comprende nuestra vida como un laberinto al revés. Dios nos invita a salir precisamente de nuestros «ensimismamientos», allí donde solo nos ocupamos de nosotros mismos, para poner la vida en juego e ir al encuentro de los demás y sus necesidades. La salida de nuestros laberintos personales, económicos, culturales y sociales sigue la dirección contraria de a donde nos arrastran nuestros amores propios y egocentrismos. Por ese motivo, aun...
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