El Resucitado rompe los cerrojos del miedo que nos aísla. 2º Domingo de Pascua. Divina Misericordia. Ciclo B.
(Jn 20, 19-31) «Paz vosotros». Es el saludo de cada aparición del Resucitado, Dios nos trae siempre la paz, esta es la experiencia a cambio de nuestro miedo. Porque el miedo nos encierra en nosotros mismos, nos hace perder la perspectiva, nos bloquea en distintas situaciones y al final termina por ir “envenenando” el ambiente de nuestra vida. En algún momento siempre se nos abre una puerta cerrada. Sucede cuando damos con el significado profundo de algo en lo que no habíamos reparado antes. 0 cuando aparece una clave que libera anudamientos del corazón. O cuando hallamos la palabra adecuada que no encontrábamos. O cuando topamos con la moneda que se había perdido. O cuando comprendemos el pasado y nos atrevemos así al futuro. O cuando imaginamos el camino de la reconciliación que habíamos desahuciado. Literalmente, en algún momento vemos la luz en el mismo ojo del huracán. Entonces Dios nos recoge del fondo y nos insufla amablemente su Espíritu. El cristi...
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