¿Tendencia al inmovilismo?

Es la fuerza del Espíritu, la gracia de Dios haciendose milagro en los pequeños acontecimientos de la vida, la que consigue que, a pesar de todo, sin embargo la iglesia se mueva. Sus pasos son frágiles y se desvian frecuentemente en su camino, pero cada vez se acercan más al Reino predicado por Cristo.

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