(Mc 16, 15-20) Proclamad el Evangelio a toda la Creación. La Ascensión, el momento final del misterio pascual de Cristo, es ocasión para el mandato que determina la vitalidad de la Iglesia a lo largo de la historia: «Id al mundo entero...». Para creyentes del siglo XXI, la palabra «mundo» tiene muchas connotaciones que inmediatamente brotan nada más pronunciarla. Bastantes son negativas. Kofi Annan, quien fue secretario general de las Naciones Unidas, afirmaba que lo que más le impresionaba de su cargo era el dolor que los seres humanos se infligían unos a otros. A ese «mundo» hay que ir. Esa es la buena noticia. El «mundo» no está visto para sentencia. Su estado definitivo dista de ser una condena. El Cristo que se sienta a la derecha de Dios pide que nos comprometamos con el presente de la humanidad. El Evangelio no claudica ante el mal. Propone caminos para arrostrarlo y convencerlo del bien. El Crucificado es la puerta para internarnos en la solidaridad fraterna con aquellos ...
(Jn 10, 11-18) El buen pastor da su vida por las ovejas. Jesús es fiscalizado. Ha de aclarar continuamente que su modo de ejercer el poder lo sitúa en las antípodas de lo que era usual. Trae la imagen de un pastor y su estilo genuino de velar por su rebaño. Por una parte, conoce a sus ovejas una por una. Les ha puesto nombre, No las numera, ni las cataloga, ni las cosifica como si fueran solo medio de producción. El pastor distingue hasta los andares y trotes de sus ovejas. Intuye en sus balidos cuándo están mal y cuándo se les cierne una amenaza. Por otra parte, el pastor se enfrentará a cualquier lobo que pretenda atacar a su rebaño. Se interpondrá para que sus ovejas no luchen directamente contra una fuerza que las pueda diezmar, a riesgo de que eso le cueste la vida. Con todo ello, Jesús es piedra de toque para cualquier dirigente. Les pregunta si su corazón ha sido seducido por quienes dirige. La cuestión crítica que ha de resolver todo poder es si está dotado de entrañ...
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