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Mostrando las entradas etiquetadas como Oración
Evangelio del domingo 25 de julio de 2010
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La última palabra
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No fue de los poderosos. No será de los que oprimen y condenan. No vino de las sombras. No dará la razón a la injusticia. No se abrió paso a latigazos. No se podrá comprar con treinta monedas ni aun con trescientas. No coronó la desesperanza. No permitirá que las lágrimas sigan corriendo. No acabó en un sepulcro. No nos hurtará la danza y el gozo. La última palabra fue del Amor. La última palabra la tendrá el Amor. Montaje elaborado a partir de la canción «Palabras de Vida» del grupo Ain Karem . Cuando todo parece hundido sin remedio en el absurdo de la muerte, Dios comienza una nueva creación. La actuación de Jesús no ha terminado en la cruz. Aquel que ofrecía el perdón de Dios a los pecadores, hoy lo sigue ofreciendo. A aquel que se acercaba a los pequeños y maltratados, hoy lo podemos encontrar identificado con todos los pobres y necesitados. El mal tiene mucho poder, pero las autoridades judías y los poderosos romanos que han matado a Jesús no lo han podido ani...
Espíritu Santo.
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TÓMAME DE LA MANO ¡Dios mío, tómame de la mano! Te seguiré de manera resuelta, sin mucha resistencia. No me sustraeré a ninguna de las tormentas que caigan sobre mí en esta vida. Soportaré el choque con lo mejor de mis fuerzas. Pero dame de vez en cuando un breve instante de paz. No me creeré, en mi inocencia, que la paz que descenderá sobre mí es eterna. Aceptaré la inquietud y el combate que vendrán después. Me gusta mantenerme en el calor y la seguridad, pero no me rebelaré cuando haya que afrontar el frío, con tal que tú me lleves de la mano. Yo te seguiré por todas partes e intentaré no tener miedo. Esté donde esté, intentaré irradiar un poco de amor, del verdadero amor al prójimo que hay en mí. Etty Hillesum, Diario durante la persecución nazi.
Pascua.
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La comunidad se pone en camino. Ponerse en camino parece fácil, pero no lo es. ¿Cómo pasar de la mentira a la verdad? ¿Cómo pasar de la dureza y el juicio a la ternura? ¿Cómo pasar de tener unos ojos para uno/a mismo/a, a tener unos ojos orientados hacia los que están en las orillas del mundo? ¿Cómo vencer el miedo y pasar a la fortaleza? ¿Cómo dejar atrás la pasividad y orientarse hacia la creatividad? Vivir la Pascua es dar pasos. Nadie los puede dar por ti.
Viernes Santo
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La Cruz “Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y par esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz” (Juan 18,37). Tú, que has sido la dignidad de la Palabra, ¿qué te queda ahora por hacer? Tú que le has puesto el mejor traje a la Palabra, ¿con qué la vestirás en esta hora? María, que estás junto a la cruz, dime a qué suenan los acentos de Jesús que tú percibes. María, tú que todo lo guardas y lo rumias, dinos cuál es el itinerario de tu Hijo. Va y viene mi Hijo, lo traen y lo llevan. Le preguntan y casi siempre calla. Todos gritan, vociferan, le insultan. ¿Acaso el mundo se calla para oír a las víctimas? Mi Hijo cae y se levanta. ¡Veo en rostro tantas señales de dolor! Se me parte el alma. El, tan fuerte siempre, apenas le llega ya el aliento. Pero no morirá hasta que lo alcen, hasta que abrace a todos con sus brazos, hasta que a todos consuele con su Espíritu, hasta que lo levanten como Kyrios de todo lo creado. Le quita...
Jueves Santo.
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El Amor entregado. “Se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido” (Juan 13,4-5). Tu vida, en esta noche, es acorralada, perseguida, calumniada. Fuera de la cena hay demasiado odio contra la verdad y la vida. Pero, dentro, también tus amigos te dan la espalda. Y yo también estoy en esta escena. ¿Qué harás Tú, Jesús, en esta hora? Contigo están los íntimos, los tuyos. ¿Cómo dirás tu parábola del Reino en esta noche? ¿Cómo hablarás a los tuyos de tu Padre? En la cena que recrea y enamora, allí abres tu pecho y lo das todo. Tu amor, ¡hasta el extremo!, va brotando de tu fuente. Sin quedarte nada en los adentros, todo lo pones en manos de los tuyos. Como grano de trigo que se esconde en la tierra, así escondes tu rostro para lavar los pies a tus amigos. Dices tu amor, poniéndote en medio, como un siervo. ¡Qué sorprendente tu gesto, el de...
Lo esencial es lo interior
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Con el pueblo de Haití
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A la orilla del camino hay dolor, sufrimiento de la gente. Se escucha el grito desgarrador pidiendo ayuda. El pánico, la muerte, la destrucción envuelven al país más pobre de América. El sin sentido, el para qué todo, son preguntas que nos hacemos todos/as. Jesús está en esta situación desastrosa. Su voz habla de vida, su rostro habla de amor. Estando Él en medio, no todo está perdido. Es posible que la vida renazca. Alguien está sembrando mucho amor en ella. De nuevo pueden brotar la esperanza, la creatividad, la belleza. Muchos pies solidarios ya se han puesto en camino. Manos hermanas se unen para arropar a las gentes que todo lo han perdido. Todos/as nos acercamos al llanto de nuestros hermanos/as.
¿Ha terminado la Navidad?
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¿Ha terminado la Navidad? No. La Navidad nunca termina. Desaparecen los adornos, pero queda el rescoldo en el corazón. El tiempo ordinario también es tiempo para el asombro, para la poesía y el trabajo, para tejer historias de amor en el día a día. Muchas cosas vuelven a otro cauce, pero el corazón sigue latiendo emocionado al ritmo del Dios hecho carne. Con Jesús, caminando a nuestro lado, todo lo de cada día es nuevo. Sin músicas estridentes, pero con una melodía profunda, que se hace sonora en las pequeñas cosas cotidianas. Comienza el tiempo ordinario, un tiempo del Dios con nosotros. Es hora de pasar cada día haciendo el bien. ¡Feliz caminata! "Es siempre el misterio de Pascua el que se hace presente en cada jornada del tiempo ordinario, con la Eucaristía que es la Pascua cotidiana y consagra así cada fragmento del tiempo de la Iglesia como liturgia de alabanza y presencia salvadora de Cristo en medio de la comunidad".
Adviento.
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ADVIENTO: Tiempo de posibilidades Esperamos porque llevamos la esperanza en las entrañas. A veces intuimos futuros distintos, otras los soñamos. Queremos que las cosas sean diferentes. Hasta nos brotan los buenos deseos para los que tienen los presentes más sombríos. ¿Qué será todo esto? ¿Solo deseos de tarjetas de felicitación o de anuncios por la tele? ¿Será algo más? Y es entonces cuando se enciende una luz en nuestra entraña y escuchamos una voz que, muy hondo, muy dentro, muy suave, nos susurra: ¿Por qué no? ¿Por qué no? ¿Por qué no crecer al Dios de las cosas increíbles? Y el deseo se convierte en urgencia, en anhelo, y quema y aquieta a un tiempo. ¿Por qué no hacer sitio en el corazón? Dios viene y se estremece de gozo toda la tierra. Dios viene y orienta nuestra mirada hacia su Proyecto. Dios viene y nuestro corazón se abre por la fe para creer en paisajes que todavía no existen. Materiales para vivir el ADVIENTO.
Carta de amor del Padre.
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Carta de amor del Padre . Puede ser que tú no me conozcas, sin embargo Yo conozco todo sobre ti... (Salmo 139,1) Yo sé cuándo te sientas y cuando te levantas... (Salmo 139,2) Todos tus caminos me son conocidos... (Salmos 139,3) Aun todos los cabellos de tu cabeza están contados... (Mateo 10,29-31) Porque tú fuiste hecho a mi imagen... (Génesis 1,27) En mí, tú vives, te mueves y eres... (Hechos 17,28) Porque tú eres mi descendencia... (Hechos 17,28) Te conocí aun antes de que fueras concebido... ((Jeremías 1,4-5) Yo te escogí cuando planeé la creación... (Efesios 1,11-12) Tú no fuiste un error, porque todos tus días están escritos en mi libro... (Salmo 139,15-16) Yo determiné el tiempo exacto de tu nacimiento y donde vivirías... (Hechos 17,26) Tú has sido creado de forma maravillosa... (Salmo 139,14)) Yo te formé en el vientre de tu madre... (Salmo 139,13) Yo te saqué del vientre de tu madre el día en que naciste... (Salmo 71,6) Yo he sido mal representado por aquellos que no me conocen...
Pautas para orar con niños y adolescentes
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En busca de un Decálogo “Vieron que era imposible y se pusieron a realizarlo” 1. La oración es un encuentro de persona a persona. Enseñar a orar no es enseñar oraciones. La oración no es un encuentro con fórmulas, por muy bonitas que éstas sean; tampoco es un encuentro con una ideología por muy apasionante que ésta sea. Si no hay personas no hay oración. Solo entre personas puede surgir la amistad y la oración como encuentro de amigos. Película: “Hijos de un mismo Dios”. Unos padres judíos, por salvar a su hijo, en tiempos del nazismo le hacen aprender las oraciones cristianas. 2. La oración no tiene nada que ver con infantilizar al niño. “La primera huella será siempre fundamental en el niño. Hay que proporcionarle, ya desde la infancia, una formación de calidad en un lenguaje adecuado; pero de contenido preciso y sencillo” (Pablo VI). Cuatro tiempos de la educación de la oración: tiempo de narrar, tiempo de comprender, tiempo de dejarse atraer, tiempo de comunicar. 3. Las vivencias ...
Señor, enséñanos a orar.
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A diario rezamos el ‘Padrenuestro’. Si estamos afligidos, para hallar consuelo; si estamos felices, para agradecer al Señor. Esta sencilla oración nos acompaña desde la infancia y nos descubre el camino de la vida como discípulos del Señor. Esta oración, en su particular sencillez, condensa toda la espiritualidad cristiana y nos convoca a vivir una experiencia de Dios que transforme nuestra persona y nuestros vínculos con el prójimo y con la naturaleza. La oración comienza con un reconocimiento explícito y afectuoso de Dios como Padre. En los albores del Antiguo Testamento, el Génesis nos lo hace descubrir como creador, dador de bendición y de promesa. El Exodo nos descubre a ese Dios que sale en rescate de su pueblo y lo libera de la esclavitud para llevarlo a una vida nueva. El mismo Dios que orienta a su pueblo para que viva en armonía y respeto cumpliendo sus mandamientos. El Levítico nos muestra el camino de santidad que abre el vivir la voluntad de Dios. El libro de los Núm...
TU AMOR HACE ECO EN TODO MI UNIVERSO
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En mi debilidad - Brotes de olivo
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Sin palabras.
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Mt 6, 7-15 Cuando recéis no uséis muchas palabras Evitar la palabrería, Señor. Quedarme junto a ti y abrirme a tu presencia transformadora, permanente, a tu amor ofrecido, que todo lo renueva. Dejarme estar en ti, abrirme, acogerte, recibirte, en silencio, para que sea tu Palabra la que me diga, la que me encarne, la que me envíe. En intimidad de amor, sin tratar de explicar nada, estando contigo pues tú siempre estás.
Preparando la Solemnidad del Cuerpo de Cristo
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"Mi Cuerpo es Comida" Mis manos, esas manos y Tus manos hacemos este Gesto, compartida la mesa y el destino, como hermanos. Las vidas en Tu muerte y en Tu vida. Unidos en el pan los muchos granos, iremos aprendiendo a ser la unida Ciudad de Dios, Ciudad de los humanos. Comiéndote sabremos ser comida, El vino de sus venas nos provoca. El pan que ellos no tienen nos convoca a ser Contigo el pan de cada día. Llamados por la luz de Tu memoria, marchamos hacia el Reino haciendo Historia, fraterna y subversiva Eucaristía. ( Pedro Casaldáliga )
Luz del mundo.
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Mt 5, 13-16 Vosotros sois la sal de la tierra, vosotros sois la luz del mundo Y esto es lo que quieres de nosotros, después de reconocer que en ti somos sal y luz: alumbre vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro padre que está en el cielo. Darte gloria al Padre, Señor, es el fin, el principio y fundamento de nuestro ser hoy, de nuestro actuar en las mil tareas que nos depare este día.